Es tentadoramente literaria la figura del cornetista Buddy Bolden, aquel barbero de Nueva Orleans que no llegó nunca a ser grabado pero del que nos llegaron de boca de sus coetáneos las noticias del cornetista excepcional cuyo sonido resonaba por las calles y los locales de la ciudad. Es la figura ideal para representar el cliché del músico de jazz, amante de esta música pero no de la vida, que sortea entre tragos de alcohol y malos hábitos. Lo intentó Mitchael Ondaatje en aquel "
Blues para Buddy Bolden" editado en España por la editorial Destino.
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El Blues de Buddy Bolden |
No tuvo mucho éxito el escritor quizás lastrado por el éxito de "
El paciente inglés", y peor fue su esperado estreno cinematográfico en 2015 de la mano del director Dan Pritzker pues a día de hoy todavía se encuentra en post-producción. Esperemos que finalmente vea la luz "
Bolden!" Curiosamente el mismo director había grabado en 2010 "
Louis" (no se complica mucho con los títulos) un film (mudo!) sobre la infancia de Louis Armstrong en Nueva Orleans con música de Wynton Marsalis.
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Louis un filme mudo |
Pero es evidente es que el bueno de Bolden sigue siendo muy atractivo para los escritores, y de alguna forma para los lectores que nos gusta el ambiente de aquella irrepetible ciudad del delta de Misisipi. Para quien quiera dejarse llevar por aquellas historias aconsejo "
El último solo de Buddy Bolden" escrito por
Gabriel Jimenez Eman. Una breve novela que dramatiza una posible vida del cornetista precursor de Louis Armstrong. Amena y poética es la lectura de este libro que he devorado en una tarde mientras escuchaba a Jelly Roll Morton, Nina Simone o a Wynton Marsalis.
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