miércoles, 19 de noviembre de 2008

Santiago de la Muela y su Big Band

Bueno, la big band de Santiago no va a venir al programa, claro, pero hacía tiempo que teníamos ganas de que este guitarrista afincado en Madrid estuviese como invitado, y la presentación de su último disco "Sabor a Big Band" en el Festival de Jazz de Madrid es la excusa perfecta para tener con nosotros a este músico que se atreve con todo, ya sea discos en solitario o liderando una gran formación.

Aprovecho para comentar que muy a nuestro pesar la situación del Bogui sigue igual (agrabada por el tiempo que pasa), pero aun cuando el local sigue calusurado el Bogui resiste y ha conseguido colocar sus conciertos programados para estos días en diferentes locales de Madrid.
Ya tenemos forma de apoyar al Bogui y al jazz, en la página de recogida de firmas (y comentarios)
http://www.jazzinmadrid.com/yosoybogui/index.html

Gracias a todos por vuestro apoyo


Santiago de la Muela

jueves, 13 de noviembre de 2008

De vuelta al blogggg

Aquí de nuevo con intención de cargar de contenidos este blog. Este último programa seguimos hablando de la extensa oferta de jazz que hay en Madrid. Festival de Jazz de Madrid se mezcla con San Juan Evangelista, Ciudad Lineal, LatinArte, y montones de locales para ofrecer jazz en directo.
Grupos tan interesantes como Avisahi Cohen, Henri Texier Sextet, Stefano Bollani, Lee Konitz, Jean-Michel Pilc, Perico Sambeat, Baldo Martínez. Todos ellos y muchos más suenan en nuestro programa. No hay excusa para no escuchar música en directo.
Y el próximo jueves invitado. Será...

Se me olvidaba, podeis escuchar los últimos programas a través de www.radiocirculo.es
No dejeis de proponernos cosas!

Sobre el cierre del Bogui

Malas noticias para el jazz, para los músicos, para los aficionados, para los que quieran hacer de su afición un negocio, aunque este no sea rentable, para los que creen que la música en vivo es una de las formas más instructivas de pasar el rato: el Bogui está cerrado, clausurado, muerto, yermo en definitiva a la hora de ofrecer algo a quien quiera dejarse llevar por la buena música. En estos momentos Madrid me parece un lugar gris que se empeña en no destacar en nada que no sea olímpico. Y es que una ciudad que se precie tiene que tener un local, por muy pequeño que sea, del que poder decir: si quieres escuchar jazz vete aquí. Un lugar donde ir a peregrinar todos los días del año, como Nueva York tiene su Village Vanguard, o París su New Morning o Copenague su Jazz House. Y en Barcelona, claro el Jamboree. Y aquí en Madrid el relevo lo había cogido el Bogui, ahora que el Cafe Central cansado de dar el callo por poco, empezaba a programar otras músicas que le rentaran más. Y así hace cuatro años un personaje que muchos ni conocíamos, se atrevía (¡qué osadía!) a afirmar que abría un espacio para dejar que el jazz corriese a su antojo... Bueno, si no funcionaba que así fuese, pero que por intentarlo no iba a ser. Y esta intención implicaba para Dick Angstadt el héroe de este relato, realizar no solo un improvo esfuerzo, sino además gastar el dinero que sus arcas tuviesen, no sé si mucho o poco, pero todo. Así se escribe la historia, las más humildes por lo menos; con los tremendos esfuerzos de pequeños personajes, que avalados por el correr de los días, van poquito a poco escarbando un agujero sin que los demás, empeñados en mirar para lugares más llamativos nos demos cuenta; y un día volvemos la vista y ese agujerito se ha convertido a fuerza de costumbre en un inmenso socavón donde caben muchas más cosas de las que nos pensabamos en un principio.
Y todo ello de un plumazo se ha ido. Con gestos como estos la cultura de una ciudad como Madrid se retuerce de dolor. Porque locales como el Bogui pasan por ser auténticos pilares de coleccionistas de pasiones auténticas, en una época en la que ya no está de moda las si no implican deportes o política. El Gran Wyoming lo comentaba en una improvisada rueda de prensa, con palabras que le hacen más grande si cabe: el fútbol promueve más violencia que cualquier otra manifestación en Madrid, moviliza a montones de cuerpos de seguridad pagados con nuestros impuestos, cierra grandes avenidas los domingos, y todo para que unas entidades privadas se lucren con ello. Y sin embargo si hay que clausurar algo, que sea un pequeño local de jazz, que no hace mal a nadie... ¿o sí?. Bueno aquí discrepan unos vecinos de una comunidad más loca que la de "Aquí no hay quien viva". Y es que no les gusta el jazz, así que arremeten contra su puerta como si del diablo se tratase. ¿Es que no hay más locales de música en vivo con vecinos viviendo encima? ¿o es que los garitos de jazz de Nueva York no dan techo con suelo con algún vecino?... ah! pero es que estos vecinos parece que tienen otros intereses, otros planes para este local. ¿Saben qué? no hay nada peor que tener a un arquitecto con malas pulgas de vecino, y como no le guste la música que oiga tras su pared, preparate..., se lo digo yo que tengo un vecino que le gustan las polkas y las marchas militares, pues nada: que le echen de su casa ¿no? Y si detrás hay cientos de aficionados, que se busquen la vida y se vayan a violentar a un estadio de fútbol, que allí si es legal.
Quiero creer que un día nos terminaremos despertando de esta pesadilla. Pero mientras dure me pregunto: ¿qué puedo hacer yo para tratar de despertar? Por lo pronto nos dicen que en la página del Bogui www.boguijazz.com podremos dejar nuestra firma como adhesión a este local, a esta forma de vida. Estupenda ocasión para demostrar que nos gusta el jazz ¿no?
¡Animo Bogui!

Alejandro Cifuentes
"Jazz-Session"