Qué ironía, con la que está cayendo, resulta que inauguramos Día Internacional de Jazz. Pues qué bien, pero ¿sirve para algo? ¿Alguien sale beneficiado? Quiero decir algún músico, no los de siempre. Y ¿cómo funciona? ¿Existe algún sitio donde el músico de a pie pueda ir y pasar el plato para recibir su indemnización por todos los días internacionales del jazz no disfrutados? Porque no nos engañemos, lo que hace falta es que alguien invierta, si no es la empresa privada que lo haga algún estamento público, el mismo que apoya la música clásica, por ejemplo. Con un poco de dinero se pueden hacer a muchos felices. El Corte Inglés así lo pensaba cuando esponsorizaba el mejor festival de jazz de Madrid, el del San Juan Evangelista, pero ese poco dinero necesario para mover la rueda de este festival se ha retirado, quién sabe si para siempre, y la rueda se ha parado con funes...
"El silencio es el ruido más fuerte, quizás el más fuerte de los ruidos" Miles Davis