Hace un par de años el club de jazz madrileño Bogui cerraba sus puertas debido a la cabezonería de un vecino poderoso e intolerante y de un ayuntamiento intransigente y duro de oído. Entonces comenzabamos una peregrinación por el desierto, la que hacíamos de la mano el gerente del local, los músicos de jazz madrileños y los aficionados a la música de calidad de la capital. Desde esa fecha y hasta hoy son más las malas noticias relacionadas con el jazz que las buenas. Hemos visto cerrarse más refugios de esta música, como el Berlín en Madrid (nos aseguran que lo han vuelto a abrir) o el Cafe España en Valladolid; hemos visto sustituir de un rotundo plumazo al que considerábamos el más arriesgado programador de jazz de España, Baldo Martínez , exdirector (ahora) del Festival de Jazz de Vigo Imaxinasons, en aras de revitalizar (?) una programación por otro lado impecable; y también hemos contemplado impasibles como la única revista nacional dedicada al jazz, con la que tanto hemos apren...
"El silencio es el ruido más fuerte, quizás el más fuerte de los ruidos" Miles Davis